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martes, 4 de diciembre de 2012

Mi cuento de Navidad

Érase una vez . . . la Navidad . . .


Érase una vez, una princesa que refugiada en su palacio escribía y escribía en un blog frases propias (y a veces ajenas) sobre su manera de ver el mundo. A veces, la princesa tenía clarísimo, sobre qué hablar, pero otras veces, se le amontonaban ideas dispersas y no terminaba de decidirse por ninguna. Una tarde, que andaba entre esas disquisiciones, de repente, apareció la inspiración:

La princesa Macu, está triste ¿que tendrá la princesa?  Anda triste por los rincones, sintiendo en su corazón la añoranza de los seres queridos y sintiendo que diciembre es un mes triste y que las fechas que se avecinan también lo son, cuando hay ausencias . . . 

Y esa fue la inspiración de la princesa . . .



Ya estamos en diciembre, tenemos luces en las calles, anuncios en la tele, y esa extraña sensación, que a todos nos asalta en estas fechas, de prisas, regalos, cenas, y todo como el conejo de Alicia, sintiendo que no llegaremos a tiempo . . .

A lo largo de los años he conocido personas que viven éstas fechas de muy distintas maneras desde los que adoran la Navidad hasta los que la aborrecen, y desde el más profundo respeto a los motivos de cada cual, me gustaría hacer mi pequeña defensa de éste mes, sin duda, especial.

Creo que el problema no es el mes, ni lo que se celebra, ni lo que significa para algunos. Creo, sinceramente, que el problema es nuestra actitud al respecto, y aquí van mis argumentos para intentar convenceros: Vuestro mes de diciembre puede ser tan especial como vosotros queráis hacerlo.

No es obligatorio sentirse feliz, al menos no más que en enero, febrero, marzo, etc. Hay que poner la misma dedicación que cualquier otro mes, o sea, TODA, debemos procurar ser felices todos los meses, y en diciembre . . . también.

No es obligatorio que hagas largas colas para ver los nacimientos más vistosos y renombrados. En cada parroquia, en cada tienda de manualidades, en cada barrio encontrarás pequeñas obras de arte de las que podrás disfrutar. Y si no te gustan ni por lo religioso, ni por lo artístico, sencillamente no vayas a verlos, no pasan lista . . .

No es obligatorio cantar villancicos, ni tocar la zambomba ni la pandereta, pero si estás en el ambiente adecuado, no dudes que terminarás por rematar al menos con el fun, fun, fun . . . disfruta de la compañía . . .

No es obligatorio ir a tropecientas cenas de empresa, de compañeros de deportes,  de clase, o  de cualquier otra agrupación humana de la que os sintáis parte, pero si podéis rodearos de personas con las que compartís algo, alrededor de una mesa, y celebrar que habéis pasado otro año juntos, (aunque sea de pinchos y de pie), hacedlo, sentir el calor de otras personas y sentir que uno es parte de algo, es siempre gratificante.

No es obligatorio comer turrón, mazapán, peladillas o polvorones, ni hace falta decir Pamplona. Y eso que ahora, hay dulces para todos los gustos, y aptos para todos los públicos: diabéticos, celíacos, alérgicos, etc. 

No es obligatorio ser generoso, o al menos, no más que en enero, febrero, etc., (como en el apartado primero), pero echar una mano a alguien que lo necesite, siempre te puede hacer sentir bien, en cualquier mes, y en diciembre, también.


No es obligatorio mandar tarjetas de Navidad. Pero con toda la tecnología a nuestra disposición: SMS, llamadas, email, correo tradicional, cada  uno puede elegir  que sistema prefiere, para decirle a las personas de su vida, que son importantes, y que viven en ese rinconcito de su corazón . . .


No es obligatorio disfrutar de las fiestas como cuando éramos niños, a fin de cuentas ya no lo somos. Lo que si es obligatorio, es ayudar a que los que son niños hoy (hijos, sobrinos, vecinos, etc.), puedan disfrutar éstas fiestas con la ilusión que se merecen, y así cuando llegue el día,  sean capaces de transmitirla a los que vengan detrás ¿o es que no recordáis la emoción de preparar el dulce para los Reyes y el agua para los camellos, y la marca de tiza en el alfeizar? Cada uno lo habréis vivido de diferente manera,  pues en cada casa y en cada pueblo, existen costumbres distintas, pero el denominador común para todos, era la ilusión, ¡que nervios al despertar!. . . y eso aunque los Reyes te trajeran un jersey o ropa interior nueva . . .


No es obligatorio pasar unas Navidades tradicionales, si no te sientes parte de ninguno de los ambientes que estén a tu alrededor, busca el tuyo. Hay montones de asociaciones de voluntarios en la que podrás echar una mano, y seguramente, que ayudando a otros,  que se encuentran en peor situación que tú, conseguirás ver las cosas de otra manera . . . 

Y por último, es lícito echar de menos a los que no están con nosotros, por uno u otro motivo. Afortunados de nosotros que en algún momento disfrutamos de su amor y de su compañía y por eso, hoy, los añoramos.  No todo el mundo tiene ese privilegio. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Descripciones redundantes - Literatura II


"Era un adolescente egoísta, una descripción redundante dónde las haya"


Hoy, nuevamente, recurro a palabras ajenas. En éste caso son de Harlan Coben, y pertenecen a su obra "Última oportunidad".

Hace mucho que leí éste libro. Me lo prestó mi amiga Teresa Barrio. En esa época, trabajábamos juntas y compartíamos libros, además de un millón de cosas más, que sigo añorando cada día, desde que nuestros destinos laborales separaron nuestros puestos de trabajo, porque nosotras seguimos juntas . . . aunque de otra manera . . .

Por ese entonces, mis hijos eran adolescentes, y me impresionó tanto la frase, que conservo una fotocopia de la página en el cajón de mi mesa. No sé puede decir más con menos palabras . . .

El narrador del libro se refiere a sí mismo, cuando utiliza ésta frase, y lo hace, como yo, mirando atrás desde su edad adulta. Por eso podemos hablar de ello, porque todos los adultos hemos sido previamente adolescentes, y sabemos que eso era así, y porque a lo largo de nuestra vida, hemos tropezado con otros adolescentes, que nos han hecho sentir que eso es así. Y en el futuro toparemos con otros que nos harán sentir que eso será así siempre . . . 

Yo, como tantos otros/as, he salido de la adolescencia hace  bastante tiempo. Y nuestro egoísmo, se ha ido erosionando en el transcurso de nuestra vida: los amigos, las parejas, los hijos, la familia, el trabajo, las obligaciones, las responsabilidades, consiguen que en nuestra lista de prioridades se cuelen muchas cosas antes del "YO", que acaba relegado al final de la página.


Obviamente, no es una erosión lineal. Ni todos estamos hechos del mismo material, ni hemos estado sometidos a los mismos elementos, de manera que, es posible encontrar adolescentes egoístas de 30 años, de 40, de 50 e incluso de más . . .


martes, 28 de agosto de 2012

El valor de una sonrisa

"Cuando tú sonríes, se ilumina el mundo"


No siempre voy a poner frases mías . . . y hoy abro la veda.

Mi intención, es poner también frases de otras personas, que marcan aspectos de mi vida, hoy empiezo, y sin que sirva de precedente, no voy a identificar al autor, sé que él también lo prefiere así . . .

Hace ya varios años que alguien me dijo:

"Cuando tú sonríes, se ilumina el mundo".


Desde entonces, cada vez que recuerdo sus palabras . . ., ocurre . . ., una sonrisa asoma a mis labios, no podría ser de otra manera, iluminar el mundo es una gran responsabilidad . . . 





    Sabes que te quiero,













lunes, 20 de agosto de 2012

El título


No me digas nunca: “habérmelo dicho”


Dar título al blog la ha hecho merecedora de un lugar preferente en las publicaciones.


Dicen por ahí, (parece ser que pudo ser Aristóteles) que “el hombre es dueño de sus silencios y esclavo de sus palabras”

Dueña de mis silencios soy, pero también soy dueña de mis palabras e incluso de mis puntos suspensivos, escritos u orales, y muchas veces, tienen mucho más sentido e intención que si la frase fuera completada.

Hace mucho tiempo, decidí, que por mi no iba a quedar, que explicaría claramente las cosas que me afectan, porque aquellos que las hacen o dicen, para bien o para mal,  deben conocer el alcance de sus acciones y de sus palabras y el efecto que en mi causan, para luego decidir si persisten o no,  a sabiendas de lo que están haciendo...,  pero yo no voy a proporcionar más excusas ni favorecer coartadas y que me puedan decir:

    "¿Ahhhh, no te gusta __________? 
 ... Pues habérmelo dicho.....”


viernes, 17 de agosto de 2012

Puesta en marcha


Isla Cristina 24/07/12    -  Madrid 16/08/2012


Tengo mucho que escribir, tengo mucho que contar, no sé si a mano o a máquina, pero llevo demasiados años atesorando pensamientos,  frases,  maneras de entender la vida, de entenderme a mi y a mi mundo, soy un ser complejo, nunca pensé que fuera fácil, pero quien se quiera quedar con personas superficiales y sin misterio, que busque en otra parte.

Tengo el calor de la sangre en mis venas,
tengo el pensamiento lógico y pragmático en mi cabeza,
tengo un corazón al que le gustan las emociones,
tengo ganas de disfrutar de todo y de todos,
tengo ganas de rodearme de personas con energía,
tengo ganas de apartarme de las personas que viven de la energía ajena,
tengo ganas de disfrutar,
tengo ganas de reír,
tengo ganas de sentirme feliz y serena más a menudo,
tengo ganas de  . . .

La lista es extensa pero por hoy no voy a añadir más “tengos”, seguiré en otro momento con eso.



De todos esos pensamientos que llevo atesorando tanto tiempo, han salido un montón de frases, que concretan lo que siento, o lo que opino de muchas de esas cosas, creo que casi ninguna necesita explicación, pero como a una le gusta explayarse probablemente añada alguna. No sé si las voy a poner en orden o según me vayan apeteciendo . . . los días me dirán . . .