sábado, 3 de agosto de 2019

Ya no me duele

Una historia paralela

Hubo una temporada en la que me dolía una muñeca, la derecha en concreto. No era una cosa horrible, ni repercutía mucho en mi vida diaria, sólo cuando hacía determinadas cosas como coger una cazuela llena con una sola mano, dejando la palma virada hacia arriba, o apoyarme en ella más de la cuenta al levantarme tras un rato tumbada, en fin, en algunas ocasiones me recordaba que seguía ahí, y reclamaba su espacio.

Me acostumbré tanto a esa situación que ya apenas la notaba, simplemente evitaba hacer aquellas cosas que me acercaban al dolor, se convirtió en un capítulo más de mi vida en mantener a raya (otro más). 

Un buen día me despisté, llevaba el salvamanteles en la mano izquierda y cogí la cazuela, bastante llena, con la mano derecha y de repente caí en la cuenta que ya no me dolía, estaba tan acostumbrada al dolor que no me di cuenta que me había abandonado. No sé cuando me dejo de doler.

Lo mismo me pasó con tu amor, un buen día volví la cabeza y me di cuenta de que ya no me dolías. No sé cuándo te dejé de querer, no sé cuándo me dejaste de doler.


domingo, 14 de julio de 2019

Borrón y cuenta nueva

Limpieza de primavera


Abrir el armario, arramplar con todo y empezar de cero. Todo nuevo, todo a estrenar, todo mirado con ojos de ilusión, ¿os parece tentador? A mi no, sinceramente, soy muy de encariñarme con las cosas. Me cuesta mucho renunciar, me cuesta asumir que ya no voy a volver a ponerme esa camiseta que tanto me gustaba, a fin de cuentas yo cambié, ella también y nuestros caminos ya no se cruzan. Necesito dejar perchas libres en el armario para acoger esa camisa nueva que promete hacerme disfrutar de su suave tacto, o de ese escote que tanto me favorece, o ese vestido tan fresco, que me acompaña a mi nueva oficina. 

Pero no voy a tirarlo todo, aunque ya han ido a la basura varias prendas queridas, como ese camisón brasileiro que tantas noches albergó mi piel. Voy a racionalizar los espacios, dejando más a mano aquello que más me soluciona, aquello que más me complace, y en ese cajón menos accesible aquello que tuvo un espacio importante en mi vida, pero ya no lo tiene, y conservaré todas aquellas cosas que aún puedo volver a ponerme en cuanto pierda alguno de esos kilos que me sobran, me dará mucha alegría volver a recuperar algunas prendas, estoy segura. 

Para ello es imprescindible analizar, cuanto tiempo hace que no me pongo esa prenda, si es porque no es de mi talla actual o simplemente porque pertenece a una época que ya no me representa ¿Me voy a volver a poner un traje de chaqueta con falda de tubo y americana clásica? Lo dudo mucho. Hay prendas que ya no son yo. O yo ya no soy esas prendas, son como me gusta decir de "mi otra vida" porque yo tuve otra vida, tan distinta de esta, que las personas que me conocen de 8 ó 10 años para acá ni imaginan.

Pues bien, mi limpieza de primavera del armario la voy a llevar a cabo en verano, porque se me ha echado la estación encima sin empezar. 

Pero no sólo voy a hacer limpieza de primavera en mi armario. Este año ha tocado cambiar todo mi dormitorio, con esos mismos criterios permanecen algunas cosas, las más queridas, mis libros, mis sellos, mis diccionarios, de hecho tengo una librería más, cada cual arrastra sus vicios, pero el espíritu de mi habitación (mis dominios como suelo decir) ha cambiado, junto con el color de las paredes. Y el cambio me ha sentado bien. 

En vista del éxito, con los mismos criterios que estoy utilizando para limpiar mi armario, he decidido limpiar mi agenda y al paso mi corazón:

  • Apartado UNO. - Conservar a mano lo que me viene bien. 

  • Apartado DOS. - Almacenar en el maletero todo aquello que pueda recuperar más adelante. 

  • Apartado TRES. - Desterrar lo que ya no me encaja. 


Para eso hay que decidir en que categoría encajas cada cosa, cada relación, cada persona, cada recuerdo, y ponerlos en su lugar. Lo que te dejas a mano es relativamente fácil, está claro que te pones cada semana (y con quien te relacionas con asiduidad). Este Apartado UNO está chupado. 

El apartado TRES también es relativamente sencillo, si hace más de 5 años que no te lo pones, (si no habláis nunca o cuando lo hacéis es por compromiso puro y duro o por conveniencias sociales, o porque te reclaman por conveniencia) al Punto Limpio, sin miramientos.

El apartado DOS es sin duda el más complicado, porque tendrás tentaciones de dejar algunas cosas en el UNO, cuando realmente no te las vas a poner, porque aunque tú quieras, te sientan como a un santo dos pistolas . . . y tendrás la tentación de apartar al TRES otras cosas que a lo mejor se merecen una segunda oportunidad. El apartado DOS es el más difícil de delimitar. (Y con las personas aún más porque alguien puede acabar sufriendo).

Una vez decidido a que apartado lo vas a enviar es el momento de prepararlo para su viaje, también aquí el apartado DOS será el más complicado, lavarlo lo lavo, pero ¿lo plancho? O lo dejo para planchar cuando me lo vaya a poner más adelante, ¿lo pongo en el fondo de la caja del último rincón o en primera linea de la más cercana como ese bolso que adoro? ¿Lo separo por probabilidades de que me lo ponga? ¿o por temporadas? ¿o por tallas?.

¿Y qué hago con las personas del apartado DOS? Pues yo creo que "guardarlas limpias" como la ropa. Así que esto es un aviso para ellos y ellas:

Quedáis liberados de cualquier obligación que hubierais contraído conmigo, no me debéis cenas, ni paseos, ni helados al atardecer, ni esa llamada para ver cuando nos vemos, ni hacernos un cine juntos, ni viajar a Portugal conmigo (aunque sigo pensando que ir a Portugal conmigo es un chollo). No me debéis nada, no espero nada y no quiero nada porque sea un compromiso previamente adquirido, "ego te absolvo". 

¿Eso quiere decir que no quiero nada con vosotros? Para nada, quiere decir que ya no espero nada de vosotros, y que si decidís llamar a mi puerta o a mi teléfono, Whatsapp, Messenger o lo que sea, será porque queráis formar parte de mi vida, e incluso pasar al Apartado UNO, que indiscutíblemente está mucho más cerquita de mi corazón. 

La limpieza de agenda ya ha empezado, me he comunicado individualmente con algunas personas y les he hecho saber que dudaba si dejarlos en el UNO o en el DOS. Y sus respuestas me han ayudado a decidir. 

Si alguien del Apartado TRES me leyera por casualidad y quisiera salir del Punto Limpio, casi seguro que está a tiempo, pero es improbable que me lea y que me lo diga . . . aún más.

P.D.- Todo esto no se aplica a los préstamos, si tengo algo vuestro os lo devolveré y espero de vuelta mis cosas, sin prisa, pero sin olvidar y si parece que soy yo la que me olvidé de algo, reclamad por favor. 


lunes, 1 de julio de 2019

Brunette 5 de . . .

¿En tu cocina o en la mía?

Charlábamos Marián, una amiga suya (si quiere identificarse que lo haga libremente) y yo la otra tarde, sobre lo divino y lo humano, sobre todo lo humano, que nos gusta más y cuanto más terrenal, mejor.

Pues bien, hablábamos de que en esta época de talleres, sesiones formativas, clases magistrales y "coaches", hay nicho de mercado para una formación más, un área desatendida con la que echar un cable a los hombres, y por ende a las mujeres también, en esa asignatura que tantos y tantos suspenden: "el día después".

Has sido atento, has sido amable, has sido divertido, te has preocupado de organizar unos preliminares como está mandado, todo ello nos ha llevado a pasar una velada (o noche, o día, o finde o lo que sea) estupenda y agradable. Hemos disfrutado de nuestros cuerpos, de caricias, de besos, de un sexo saludable y apasionado, ambos hemos gozado (nos hemos dado perfecta cuenta ambos).

Pero ahora debemos volver a nuestras vidas. Un beso apresurado:

     - Un placer.
     - O varios - respondo.
     - Nos vemos.
     - Seguro.

Y cada uno cierra su puerta, la del coche, la de casa, ¿la del alma? Pues no, nosotras no cerramos esa puerta en ese momento, pero vosotros si.

Decís que somos difíciles de entender, de complacer, y no es cierto. He hablado con muchas mujeres de esto, y todas queremos un mensaje, una llamada, un whathsapp, un SMS un algo que diga: "Lo he pasado muy bien", "Ha sido agradable", "Qué tengas un buen día", "Te pensaré a la hora del café", etc. Cualquier pequeño gesto que nos haga sentir que lo de hace unas horas entre las sábanas no fue un espejismo, y si estamos en vuestra casa no hace falta que nos traigáis el desayuno a la cama, de hecho yo nunca desayuno sin lavarme los dientes, pero no nos dejéis irnos sin desayunar juntos, aunque sea un café soluble de pié en la cocina.

BeSOS, 

Brunette

P.D. Y ahora Marián, busca una foto...


Si este es el "pre"

Este no debe ser el "post"

¿Te valen 3? ¡Creo que lo he pillado!
Marian
  

viernes, 17 de mayo de 2019

Mahalo - Proyecto 2019

Mahalo significa Gracias



"Todos los días en el Hospital son un poco iguales, que si el termómetro, que si las medicinas, que si viene el médico y nos pregunta que tal nos encontramos, que si vamos al aula a leer o a hacer algo de Mates o de Cono, algunas visitas por las tardes, en fin, un poco igual siempre, pero a veces, ocurren cosas . . .  

Como hoy. Han venido unas señoras con unos cestos muy grandes llenos a reventar, y cuando han levantado las tapas, han empezado a sacar unos paquetes transparentes que tenían dentro un muñeco y un papel enrollado, y nos han dicho que eran para nosotros, que podíamos elegir el que quisiéramos.

Yo he escogido uno muy alegre, con una gran sonrisa, y cuando lo he desenvuelto he visto el papel enrollado y me he encontrado con un cuento que me ha escrito un niño como yo, que está en un cole de fuera del hospital. Además del cuento, me manda muchos besos y deseos de que me cure prontito,

Luego, una de las señoras me ha explicado la magia de los muñecos, me ha dicho que se llaman Mahalos y que aunque son todos diferentes, son todos iguales, son de distintos colores y tamaños, llevan trajes distintos, pero todos tienen una gran sonrisa debajo de los bigotes, porque son gatos, todos ellos. 

Luego me ha explicado porqué son gatos. Dice que son para ayudar cuando nos desinflamos, cuando estamos tristes o desanimados, como cuando al abuelo se le desinfló una rueda del coche y entonces sacó un gato del maletero,  para arreglarlo, pues igual, dice Eugenia, (que así se llama la señora que me ha dado mi gato), los nuestros funcionan parecido, cuando estemos desinflados, sólo tenemos que abrazarlos fuerte y el corazón que lleva cada Mahalo, nos dará fuerzas para seguir un día más en el Hospital y seguir curándonos poco a poco. 


Cuando me ha contado todo eso, yo le he dicho: ¡Mahalo, Eugenia! porque Mahalo, significa Gracias."


Esta es la tercera entrega de un proyecto solidario que llevan a cabo unas personas estupendas en un colegio de Madrid, en el que los niños de 8-10 años escriben cuentos para otros niños que están hospitalizados y muchas tejedoras de toda España tejen uno o varios muñecos para contribuir y aportar un granito de ilusión a los niños que se encuentran hospitalizados. Participar de alguna manera en proyectos como este es un regalo, yo no tejo, pero escribo y colaboro con la difusión, todos podemos poner un granito de arena. Si creéis que el regalo es sólo para los niños hospitalizados, os equivocáis, el regalo es también para todos los que colaboramos. Mahalo



















Las fotos se las he cogido prestadas a Eugenia de su Facebook, sé que cuento con su aprobación.

Si queréis saber más:



jueves, 18 de abril de 2019

Porque la vida se nutre de vida

Primavera, al fin . . .


Dice Fito en una de sus canciones "Sé que tengo que olvidar este frío mes de enero, luego volveré a brillar de nuevo". Yo siempre lo he sentido así, aunque para mí, enero no es sólo un mes, es prácticamente una estación.

Este invierno ha sido especialmente complicado, muchos cambios en mi vida,  muchas tareas, algunos conflictos latentes, problemillas de salud, un poco de todo, los cambios laborales que me han supuesto un desafío, el vértigo de no estar a la altura, el sentimiento de "no controlar" mi trabajo, la fatiga de aprender tantas cosas nuevas en tan poco tiempo, en fin, que aunque mi trabajo sea seguro, no os creáis que está libre de presiones, máxime si tu peor jefe eres tú mismo y te gusta tenerlo todo ordenado y bajo control, el mirar al caos de frente me altera, aunque nunca he sido cobarde. Pero ya pasó. 

He sobrevivido a otro invierno más, en el que además, no me he sentido tan respaldada como en otros momentos de mi vida, me he embutido varios "marrones" de envergadura entre pecho y espalda y pocos sabéis de ellos. Pero ya pasó.

Además, a pesar de mi precariedad, he invertido energías en intentar mantener el contacto y la cercanía, con personas a las que quiero, y con las que he tenido mucha relación, ruido de grillos . . . Pero ya pasó.

He tenido que renunciar a proyectos personales, porque no me daba ni la vida, ni la cabeza, ni el corazón, así que he tenido que dejar lo de estudiar catalán para más adelante, y solicitar mi baja en el curso. Por la misma razón llevo varios meses sin leer. Pero ya pasó.

He pasado muchas semanas lejos de mis paseos, del patio de mi casa, de mis gaviotas y mis ánades, de mi maravilloso río naturalizado. Pero ya pasó, con o sin lluvia vuelvo a ti.


He pasado una época de sequía fotográfica que incluso me ha mantenido alejada de mi flamante cámara nueva, a excepción de mi viaje a Cabo Verde en el que mi vida se centró en estrujar mi Nikon, los paseos por la playa, las relaciones sociales con los caboverdianos, todo un placer, un absoluto oasis de 11 días,  en mi desierto  invernal. Pero ya pasó.

A veces cuesta trabajo saber cual es el camino a seguir
Lo bueno de todo esto, es que ya pasó, hace aproximadamente dos semanas que se acabó mi invierno, he recuperado el parque, los paseos, las fotos, los proyectos, las relaciones con las personas que desean formar parte de mi vida, he compartido cine, teatro, algunas cenas, incluso copas nocturnas, horas de conversación con gente muy querida a la que añoraba muuucho. 

He mantenido largas conversaciones en las que me he reafirmado en que soy una persona generosa, a la que le gusta mucho compartir, que me hace extremadamente feliz poder ayudar o agasajar a los que quiero, dedicar mi tiempo a facilitarle la vida a los míos, en lo que pueda, en lo que sepa, en lo que esté a mi alcance, sea cocinando, cosiendo, haciendo papeleos, hablando, escuchando, riendo, y a veces hasta llorando, cuando eso es lo que toca, aunque procuro que eso sea sólo un desliz . . . Y eso no se pasó y espero que no se pase nunca. 

Así que empecé con música, y con música acabo, una de mis bandas sonoras, especialmente en estos últimos días, ahora mismo, en mis oídos: Amaral.

"Quiero regresar a este lugar donde el tiempo aún me pertenece [...] Quiero que mi espíritu inmortal vuelva a la vida cada nuevo día [...] Quiero tener 500 vidas".

Siempre hay luz al final del túnel

Y de momento, esta noche empezaré un libro nuevo . . . ¡He vuelto!


sábado, 13 de abril de 2019

Brunette 4 de . . .

Sin gafas, por favor: de besos y otros placeres 


Hace unos días tuve una conversación de esas muy intensas e íntimas con mi amiga Marian, sobre el mar, los placeres y las gafas, y le dije:


- ¿Por qué no escribes eso en el blog? 

- Me da pudor
- ¿Estás boba?
- Puede . . .
- Déjame que lo escriba yo
- Vale, pero no te pases
- Bueeeeeno, lo intentaré.

En fin que lo he escrito para que lo publique el día 13 de abril, Día Internacional del Beso, una ocasión estupenda para hablar de placeres, y de cosas que se hacen sin gafas. 


Últimamente he reflexionado mucho con las gafas en la mano, mis gafas son una extensión de mi, y me permiten disfrutar de muchas cosas que me encantan: leer, escribir, cocinar, observar aves, hacer fotos, en fin, muchas de las cosas agradables que hago en mi vida, exigen de su colaboración, pero no todas.

Paseando por la playa, descalza, con poca ropa, sintiendo el sol en mi piel, el viento en la cara, y en mi pelo, el sonido del mar en mis oídos y esas olas desvergonzadas que no siempre se conforman con mojarte los pies y suben descaradas por tus piernas, a saber con qué libidinosas intenciones. 

En fin, en ese momento, con las gafas en la mano, me doy cuenta de que cada día tengo más asociado el gesto de quitarme las gafas con el placer, placeres privados, a veces sola y a veces acompañada pero siempre con personas muy escogidas. 

Me quito las gafas para ducharme, me las quito para dormir, para tomar el sol, para bañarme en el mar, o en la piscina, para que me laven la cabeza en la peluquería. Para, sentada en un banco, dejar que el sol primaveral penetre mis párpados cerrados, siempre con la barbilla levantada, para escuchar música en ocasiones, en fin, todo muy placentero . . . 


Y por supuesto, siempre reposan en un mueble auxiliar,  junto con mis pendientes y mi colgante,  en esas ocasiones en que al sol o a la sombra, con o sin música, con o sin agua, con los ojos abiertos o momentáneamente cerrados, mis sentidos al completo y yo, nos dedicamos a disfrutar, sin más . . . y todo ello, siempre empieza por un buen beso.
BeSOS, 
Brunette

(Las fotos de MarianDiazRAM, como siempre)


domingo, 6 de enero de 2019

Carta a los Reyes Magos

Carta a los Reyes Magos


Queridos Reyes Magos: 

Estoy a punto de irme a la cama y aunque he sido bastante buena, no me parece que mañana cuando me levante vaya a tener aquello que os pedí ya hace tiempo. Otro año más me quedaré sin. 

A pesar de que estoy aprendiendo, la paciencia no es precisamente una de mis virtudes. Si dispongo de altas dosis de positividad y bien sabéis que intento afrontar cada día desde la ilusión y con la mejor de mis sonrisas, no es un propósito de año nuevo, es un objetivo diario, desde hace varios años.

Que si, que ya sé que hay gente que lo está pasando mal, que tienen mucho menos que yo, que . . . lo sé, también me habéis oído decir muchas veces que soy una privilegiada, que dispongo de mi vida, mi trabajo, mi hogar, mis amigas, mis aficiones y una capacidad de disfrutar de las cosas casi intacta, a pesar de la vida y de los obstáculos. 

Pero también sabéis que me faltan algunas cosas que deseo encarecidamente y que me sobran otras que me hacen mucho daño. 

Así que igual que yo me voy a poner las pilas en empezar todos mis nuevos asuntos de 2019 con "Corazón y Coraje": el nuevo trabajo, mis nuevos estudios, mi próximo viaje, os pediría por favor, que vosotros también le echéis el resto para traerme mi regalo deseado, ya sé que no va a ser el día 6, pero a ver si el año que viene no lo tengo que poner nuevamente en mi carta.


Con cariño,

La niña que habita en mi