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jueves, 14 de noviembre de 2019

Brunette 6 de . . .

El modo avión

Dice mi amiga Marian hoy en su estado de Whatsapp: 

El "modo avión", lo mejor para volar . . .

Y yo creo que sé porqué lo dice, es lo que tenemos las amigas, que nos conocemos 😉.

Pero desde luego yo que me paso la vida con el móvil en la mano, tengo muy claro mi uso del "modo avión".

Lo utilizo:
  • Cuando vuelo en un avión comercial, por supuesto.
  • Cuando viajo a un país fuera del área de mi roaming. 
  • Cuando voy al cine, teatro o similar.
  • Cuando duermo a deshoras porque estoy muy cansada.
  • Cuando voy a un SPA.
  • Cuando me dejo abducir por la vida y me abandono a disfrutar lo que me toque, sea esto lo que sea.
  • En las mismas ocasiones que otras se quitan las gafas.
  • Cuando me interesas mucho, así que gánate un modo avión en nuestra segunda cita. Y si durante la primera saco el teléfono del bolsillo, antes de enfadarte conmigo, espera,  a lo mejor lo he sacado para poner el modo avión, y esa es una estupenda señal.

Hoy me apaño yo sola la imagen Marian, hasta aqui llego, jajaja.


jueves, 7 de enero de 2016

Tengo, tengo, tengo . . .

Tengo una caja llena de vida, 
tengo una caja llena de sueños.

Tengo, tengo, tengo. Tengo una caja en la que (últimamente amontono más que) guardo montones de planos, folletos, entradas, billetes, tarjetas de embarque, facturas de hoteles, en fin todo aquello que me traigo cuando viajo. También guardo en ella folletos de informaciones varias sobre actividades o lugares que me gustaría visitar. 



He ido a guardar los papelillos de mis últimas salidas y he llegado a varias felices conclusiones:

1ª. Necesito dos cajas. Primero, porque no me cabe más y segundo porque tengo que separar lo vivido de lo por vivir. Es más la de los sueños debería de organizarla por categorías o por destinos o por urgencias . . . No sé, me lo voy a pensar.

2ª. ¡Cómo me gusta el balance de mi vida de los últimos años! Lo digo entre risas a veces, pero no es broma: He salido más en los últimos cuatro años que en los cinco anteriores, y si me apuras,  que en los veinticinco anteriores. 

3ª. Adoro viajar, y pensar, planear o recordar me hace casi tan feliz como el viaje en sí. 

4ª. Me encanta viajar acompañada. Pero desde que me lancé a la aventura de viajar sola he descubierto otra manera de disfrutar que me engancha muchísimo. Pero sobre esto hablaré otro día . . .

5ª. Soy una mujer fácil de complacer (en casi todo). Lo mismo me emociona el románico, que las cigüeñuelas en las salinas al atardecer, o las brumas entre altas montañas, o dejarme guiar por el olfato y almorzar en "O trevo" rodeada de lisboetas en su hora del almuerzo. Deambular libre, con o sin cámara, eligiendo en cada esquina por donde continuar, con quien hablar o simplemente sentarme a descansar y observar la vida a mi alrededor. 

Y por último:

6ª. Necesito un par de vidas más para que me de tiempo a ordenar y leerme todos mis papeles, hacer todos los viajes que deseo y procesar las miles de fotos pendientes . . . 

Pero mientras tanto, un sólo objetivo: Dejar que la vida me siga enamorando y vivirla con ilusión. ¿Os apuntáis?


lunes, 24 de agosto de 2015

500 palabras. Mi mejor viaje de verano (Full version)

Mi mejor viaje de verano 

¿realidad, ficción, sueño?


Un último vistazo: maletas, bolso de mano y, obviamente, mi equipo fotográfico. Todo listo. Cojo las llaves, me despido de mi casa y cierro con dos vueltas, una por cada mes que tardaré en regresar.

No es un viaje de verano. El verano es un concepto relativo, depende de dónde y de cuando. Es mucho más, es el sueño eternamente aplazado. Es el viaje de mi vida, que llega en el otoño de la misma.



Siete años tenía cuando en aquella tele única y con cartas de ajuste me asomé por primera vez a esos paisajes imposibles, mezcla de desiertos y manglares, a esa fauna increíble para mis ojos de niña: cocodrilos, koalas, emús, y el exótico ornitorrinco de mi álbum de cromos. Skyppy fue mi guia por aquellos parajes donde, desde entonces, habitan mis sueños. Nada hay en mi vida que lleve más de 40 años haciendo ininterrumpidamente, salvo lo vital y soñar con ir a Australia.

En reuniones de amigos, en cuadernos íntimos, en blogs, en conversaciones públicas y privadas, hasta en la tele, he manifestado por activa y por pasiva mi voluntad de viajar a Australia.

La vida, esa misma vida que ha alimentado mis sueños, se ha encargado de apartarme de ellos. Pequeñas fruslerías como trabajar, casarme, tener hijos, criarlos y educarlos, rehacer mi vida tras los cambios, falta de tiempo, falta de dinero y todo a mi alrededor diciendo a veces a voces y a veces con gritos sordos: "No morena, aún no, aún no ha llegado el momento". Pero nunca desistí.

Si algo tiene la vida, es que es capaz de sorprendernos, siempre. A veces de forma pausada, a veces de forma repentina, aunque su estilo favorito es a trompicones. Cuando crees que las aguas de tu vida fluyen regularmente siguiendo su curso, un desnivel, un viento exagerado, un recodo en tu camino y te precipitas en la vorágine, y eso fue exactamente lo que me permitió preparar mis maletas.

Un día salgo "de pájaros", como tantos otros. Participo regularmente en actividades de anillamiento de aves, me conectan con la naturaleza y con otras personas. Siempre acompañada de mi cámara, aprendo fotografía y ornitología al mismo tiempo. Se ha convertido en algo muy importante en mi vida actual. Pero ese día, sin avisar, la suerte se asomó a mi vida y decidió hacerme un regalo.

Ese ejemplar extraño que cayó en nuestras redes, ¡Cuánto disfruté! Observando y fotografiando esa mirada intensa, esas suaves plumas, esos colores tornasolados . . .


Descargué mis fotos, procesé alguna y se las mostré a un par de amigos. Alguien me habló del concurso que una prestigiosa entidad internacional promocionaba, me animaron a participar.

"Soy una fotógrafa amateur, no tengo nada que hacer frente a tanto profesional" - me decía a mi misma. "Pero de los cobardes no se ha escrito nada, morena". Presenté mi foto.

Y aquí estoy, con las maletas en la puerta. El premio es un viaje a Australia, 55 días fotografiando su fauna, mientras recorro todo el país. He ganado.