No todo el mundo necesita saber todas las cosas.
Porque hay parcelas de la vida de uno, que sólo a uno le pertenecen, y sólo ha de compartirlas con aquellos que su corazón o su razón elijan.
Porque hay afinidades que el corazón si entiende, pero la razón no. Y viceversa . . .
Porque, a veces, no hay necesidad de causar daño, gratuitamente, diciendo verdades que no necesitan ser pronunciadas . . .

Porque todos tenemos que tener nuestro propio jardín interior, en el que cultivar, mimar y disfrutar nuestros pequeños (o grandes) tesoros.

Porque para ser parte de un "algo" (pareja, grupo de amigos, familia, etc), no necesitas renunciar a ser una unidad completa, TÚ MISMO.
Ésta entrada es la continuación natural de otra de 28.09.2012: