Despedida . . . sin cierre
Nuestra vida debe continuar en el rincón del mundo que nos corresponde.
La misma vida
que nos unió, es la que ahora nuevamente nos separa.
No me gusta despedirme.
Sólo nos unen
los finos hilos de seda que se trenzan entre las personas que se quieren y que
se alejan porque la vida sigue. Llorar es siempre triste, pero hacerlo entre
los brazos de una amiga mientras te dice que te quiere, es una sensación
extraña, dulce y amarga a la vez . . .
