domingo, 18 de septiembre de 2016

Soy pajarera


La vida te da sorpresas . . .
¡Gracias Ángeles!

Hace poco más de cuatro años, casi por casualidad,  empecé con esto de la Ornitología. Son muchas las cosas que los pájaros han traído a mi vida, algunas de ellas previsibles, otras totalmente inesperadas, pero todas enriquecedoras y estimulantes. 

A saber:

Mi mini-equipo. Me he ido haciendo con mis cosillas: libros, guías, prismáticos y hasta un termo, que esto de los madrugones tiene mucho que ver.

Mi modesta y muy mejorable formación, pero ahí está, ya sé que si me comparas con los "pajareros" con los que me muevo, soy una absoluta ignorante, pero poco a poco, a fin de cuentas esto es para disfrutar.

Fuentes de información. Cada día un pajarillo nuevo. Grupos de facebook, blogs, webs, etc., muchas fuentes de información diaria, que me permiten acercarme tanto a especies conocidas, como a rarezas exóticas en nuestros territorios,



Contactos. A través del "pajareo" he participado en actividades en Madrid, Valencia, Cáceres, e incluso en Vila Real (Portugal), donde asistí el pasado abril a un Congreso de Ornitología. 
Y hasta un carnet nuevo, soy socia de SEO, desde marzo de este año.




Amigos. Gente a la que aprecio, que se ha ganado mi cariño y mi respeto. Amigos con los que compartir tiempos y espacios, aunque madruguemos mucho: Alfredo, Sergio, Laura, Paco, Elena, etc. Gente divertida que han hecho de su afición casi una forma de vida, porque levantarse a las 04:30 por gusto para irse al campo a poner las redes de noche, te tiene que gustar mucho, pero mucho, mucho . . .



Fotos. Los pajarillos se convirtieron en mis primeros modelos, llegaron a mi vida prácticamente al tiempo que mi cámara reflex, así que hemos hecho buenas migas, y mi aprendizaje ha pasado por muchas fotos en ráfaga, muchos descartes, pero muchas satisfacciones.






Proyectos. Algunos en ejecución, como mis "UrbanBird" ó su alter ego en Instagram "pajarosdeciudad". 

Otros en cartera, como mis viajes al Delta del Ebro, a Doñana, a Portinho da Arrábida, a Sagres, etc.




Sorpresas. Adoro las sorpresas. Así que me encanta constatar un regalo maravilloso que me han traído en su pico los cientos de pájaros que pasan no sólo por mi vida, si no por las vuestras, si, os digo a vosotros mis amigos "no pajareros".
¿Sabéis cuantos de vosotros/as me habéis dicho en los últimos meses: "Me acordé de ti, Marian, cuando vi pájaros en ______"? Pues que sepáis que me encanta, me mandéis fotos con el móvil o no. Pensar que cuando vais por el mundo y veis algo tan hermoso como un ave y eso os acerca a mi, me hace tremendamente feliz. Gracias Sara, Susana, Isabel, Jose Manuel, Andrés, Serafín, Chus, Nuria, Nati, Liber, Adolfo, Cristina, Macu, Ana . . . Seguro que me dejo a alguien, pero, como yo sólo tengo amigos estupendos seguro que me sabrán perdonar . . . 

De uno en uno...




De tres en tres...
De dos en dos...
















Gracias a tod@s, por formar parte de mi vida.

P.D. Esta entrada está especialmente dedicada a mi amiga Teresa Barrio, a la que quiero y añoro. Con todo mi cariño en este momento y en todos los de nuestra vida, porque la distancia es un concepto relativo e incluso inexistente para las personas que se quieren, que es nuestro caso.



viernes, 26 de agosto de 2016

Hacia ARRIBA y hacia ADELANTE (Onward and upward)

Micro relatos 9. Mientras caminaba


A veces caminaba distraída mientras escuchaba el sonido de la vida a su alrededor: fuentes, pájaros, niños jugando .  . . 

A veces elegía música que invadiera su cerebro y su corazón, bien para alentar el ritmo, bien para alimentar el alma.

A veces caminaba lenta, enfrascada en la lectura, mientras seguía intuitivamente las lineas del camino.


A veces caminaba pensativa, intentando dar forma a su penúltimo proyecto . . . 

A veces caminaba cabizbaja, enfrascada en sus pensamientos, escrutando sus ideas con ojo crítico para intentar poner orden en ellas, buscando una señal que le ayudara a encontrara el camino a seguir.

Ese día tuvo suerte, levantó la vista y allí estaba:


HACIA ARRIBA y HACIA ADELANTE, siempre . . . 

ONWARD and  UPWARD, forever . . . 


lunes, 1 de agosto de 2016

Música para mis oídos

Música para mis oídos



Tarde de DOmingo, 
de REconciliación, 
de volver a disfrutar de MI, 
de los FAvores que la vida te ofrece. 
Tarde sin SOL, de luces tenues, 
LA vida discurriendo lenta y placentera, 
tarde SIn gafas, 
tarde de DOmingo


lunes, 25 de julio de 2016

Rotondas

. . . que no rotundas



Recuerdo cuando hace veintimuchos años empezaron a aparecer las rotondas en nuestras carreteras y en nuestras vidas, yo ya conducía por ese entonces y sigo haciéndolo.

Al principio, como todo lo novedoso, supusieron un desafío. Hubo discusiones encarnizadas entre detractores y defensores, sirvieron para poner a prueba el carácter de muchos de nosotros: indecisos, atrevidos, osados. Dejaban al descubierto aquellos rasgos de nuestro carácter que trasladamos al volante cuando conducimos y que a veces tanto sorprenden ¿quién no se ha desconcertado alguna vez con el carácter de algún conocido al volante? Algunos se transforman, pero la mayoría de nosotros trasladamos nuestra manera de entender y obrar en la vida a nuestra manera de conducir. 
Vamos que si yo os cuento que soy una tía super tranquila al volante, que voy muy despacio y que no me sacan de quicio los que van a su puta bola conduciendo no os lo creeríais . . . aún así . . . 

Bueno, los años han pasado y las rotondas se han incorporado a nuestra vida y cada día nos demuestran sus bondades, imaginaos lo que sería con el volumen de tráfico de la actualidad, 4 semáforos en cada rotonda. 

Podemos enumerar un montón de cosas para las que nos sirven las rotondas ademas de regular el tráfico en los cruces.


Decoran nuestros pueblos y ciudades, con mejor o peor fortuna.Nos dan la bienvenida a nuestros lugares de vacaciones. Nos hablan del carácter de la ciudad que las posee.



Muchas albergan plantas, fuentes, flores, espacios que sirven de refugio a pajarillos que viven, comen o se refrescan en ellas.




Pero para mi,  una de las cosas que más aportan las rotondas es la enseñanza de vida que suponen. Puedes entrar en una rotonda y no tener muy claro cual es tu ruta, pues bien, te das una vuelta completa, ves lo que existe y en la segunda eliges tu salida, incluso, si sigues dudando, te puedes dar una vuelta más. Aún así, cuando salgas, puedes comprobar que aquél no era tu camino, que tu decisión no fue la correcta, pues bien, continúas un poco más, sin hacer maniobras arriesgadas, sin jugarte el tipo, y en la siguiente rotonda, das la vuelta y regresas a tomar el camino cierto, sin culpas, sin reproches, sin crucificar a nadie, ni a ti mismo . . .


Y si eso no es una enseñanza de vida . . . que venga Dios y lo vea.


martes, 5 de julio de 2016

MUJERES sin foto

MUJERES 


Os contaba el otro día sobre mi Proyecto MUJERES, ese día hablábamos de mujeres a las que fotografiar, hoy os hablo de otras, aquellas con las que me cruzo pero por alguna causa no pueden ser objeto de mi cámara pero si de mis dedos . . .

Son un montón de mujeres anónimas con las que me he relacionado en los últimos días, en una campaña de trabajo muy diferente a mi trabajo habitual. En esta ocasión se trata de atender muchas personas diferentes para una labor de escasa duración por lo que con la mayor parte de las personas hablas menos de 1 minuto, sólo cuando la afluencia te lo permite puedes dedicar algo más, o en algunos casos concretos, por revestir alguna dificultad añadida. Así he hablado “un ratito” con invidentes, escayoladas, madres recientes, octogenarias, o simplemente gente muy despistada a la que le cuesta esto mucho…


Muchas de ellas vienen solas: viudas, solteras, o directamente mujeres al cargo de familias, que vienen en representación de sus hijos, maridos, yernos, o de quien haga falta. Otras vienen acompañadas por sus hijos, y otras a acompañarles a ellos, y muchas vienen con sus maridos, y ahí es donde me he tropezado con un escalón complicado de salvar en ocasiones, me cuesta mucho callarme cuando veo como tratan algunos maridos a sus mujeres. 

Esos maridos de 70 o más años que se acercan al mostrador con arrogancia, ellas se quedan medio paso por detrás pero dentro de mi ángulo de visión, lo que nos permite intercambiar miradas cómplices, cuando les aviso que llegando con 2 horas de antelación les tocará esperar 2 horas, y ellas me sonríen y me dicen con la mirada “¿Y crees que no se lo he dicho?”. O tienen su DNI preparado porque saben que la cita está a nombre de ellas, aunque sean ellos los que se empeñen en decir primero su propio nombre, el del "hombre", y arruguen el morro cuando comprueban que es ella la que figura en nuestra lista. ¿Y si hablamos de tecnología? “Enséñale a esta señorita el mensaje del móvil”, porque son ellas las que controlan los SMS, las fotos de los nietos, y el Skype para hablar con sus hijos que viven fuera . . .

Hay un buen puñado de mujeres de más de 70 años que tiran de su carro, del de su marido, del de su casa, de las citas médicas, de las tecnologías, de hijos y hasta de nietos que se traen con ellas a nuestras citas, y no son pocas las que tienen que aguantar que sus maridos las traten con poco respeto, que las manden callar sin ningún pudor, o que las digan en voz alta ¡Tú que sabrás!. Hay todavía mucho machismo arraigado en esta sociedad en la que nos toca vivir, y lo peor es que lo tenemos tan asumido que nos pasa desapercibido en gran parte de las ocasiones, y por eso escribo y por eso hago fotos, y por eso, en ocasiones, a pesar de que no deba, no puedo callarme y salto como un resorte, para acallar esas actitudes diciéndoles, alto y claro, está usted equivocado, lo correcto es lo que está diciendo su mujer, y ¡que a gusto me quedo!

Ahora cuando acabéis de leer, echad un vistazo a vuestro alrededor, físico o virtual y decidme que no conocéis a nadie así . . . Cuando consigamos responder "NO, no conozco a nadie", estaremos curados de ese machismo tan arraigado en nuestras vidas.

Ahhhh y mi foto favorita es esa que no tengo, porque en el trabajo no le puedo pedir a una SEÑORA que me deje hacerle una foto. Pero es ella, una mujer de 80 años, muy bien arregladita, sin excesos, de las que no les importa confesar su edad, porque se sienten seguras de quienes son. Vino sola, y afortunadamente en un momento en el que no tenía nadie detrás por lo que pudimos disfrutar de unos minutos de conversación en los que me contó que el fin de semana anterior estando con sus hijos, se presentó la ocasión de caminar un rato, y como ella no llevaba sus zapatillas deportivas con algo de cuña, se calzó unas que le prestó su nuera, que tiene el mismo número, e improvisó sus cuñas poniendo papel de periódico en los talones y así se hizo sus 7 kilómetros como la campeona que es.

Gracias, mujeres como tú, sois las que me inspiráis cada día para seguir luchando por aquello en lo que creo.


MUJERES
No sé de donde me saqué esta foto pero siempre me inspira. Gracias a su autor/a

jueves, 23 de junio de 2016

Micro relatos 8. Corazones que hablan

Extrasístole

Érase una vez un corazón noble y generoso que pasaba su tiempo ocupado entre hacer la vida agradable a unos, sentirse queridos a otros, proporcionar experiencias inolvidables a los de más allá . . . 

Vamos que siempre tenía un montón de trabajo, tanto que a veces se le amontonaban las tareas y de vez en cuando se le olvidaba algún latido por el camino . . . Cuando eso ocurría el corazón protestaba, y le mandaba un latido brutal a su dueño como diciendo "Eh, que yo también cuento" Y entonces el dueño tenía que parar, respirar y centrarse en buscar el difícil equilibrio entre cuidarse y hacer aquello que tanto a él como a su corazón tanto satisfacía: Hacer felices al resto

Para ti, con todo mi corazón


domingo, 19 de junio de 2016

Mis abuelos, sabiduría y herencia

"Es de bien nacidos, ser agradecidos"


Digo muchas veces que soy una privilegiada, por mil causas diferentes, en muchas ocasiones hay que reconocer que son consecuencia de un esfuerzo, pero otras veces simplemente son . . . 

Uno de esos privilegios que he tenido en mi vida, simplemente porque si, es haber tenido la fortuna de conocer a tres de mis cuatro abuelos, y atesorar tantos recuerdos de ellos. 

De mi abuelo Miguel, al que no conocí, conservo algún recuerdo material, y montones de referencias a través de mi madre, y de mi abuela Julia, de la que os contaré unos párrafos más adelante. Un hombre cabal y generoso, leído y siempre ayudando a otros a dar y recibir noticias de sus familias, en aquellos tiempos en los que no todos sabían leer y escribir. Un accidente de trabajo nos le arrebató pronto, muy pronto, aún así siempre ha formado parte de mi vida.

Mi abuelo paterno, Ramón murió siendo yo niña. Conservo varias cosas materiales de él: un par de libros (Sinuhé el egipcio en dos volúmenes), alguna foto, una tabaquera, algunos escritos de su puño y letra. También conservo varios recuerdos personales y otros que se mezclan con lo que has oído contar tantas veces, como que era el que me daba aceitunas de pequeña (me encantan) a escondidas de mi madre, que fue el que me enseñó a jugar al dominó, en fin y un montón de frases, muy de él, que me han llegado a través de otros, muchas de ellas refranes.  Aunque lo más significativo que tengo de mi abuelo, sin duda, es una impronta genética de escándalo, jajaja. A qué si os cuento que mi abuelo escribía, con su precisa y preciosa caligrafía su nombre en la cabecera del periódico cada día, que era hombre de oficina dado a hacer listas, y anotaciones de todo, y que tenía una caja llena de lapiceros de esos azules por un lado y rojos por otros, afilados siempre, que a mi "me quitaba el sentío", ¿a qué empezáis a entenderme mejor? Honra merece . . . 

De mi abuela Ángeles llevo el nombre. Fue la más longeva de todos, y por tanto tengo muchos recuerdos de ella, directos. No obstante, eramos dos mujeres muy diferentes que no terminábamos de encajar, fue la única bisabuela que conocieron mis hijos.

Me he dejado para el final a mi abuela materna, Julia. Con ella he vivido siempre, cuando yo nací vivíamos en su casa, luego nos mudamos y se vino a vivir con nosotros. Falleció siendo yo jovenzuela, pero no he dejado de vivir con ella nunca. Tengo su pañuelo del cuello, tengo sus fotos, tengo su voz cantando a mi hermano pequeño, tengo las jotas manchegas que cantaba mientras trabajaba incansable. Pero creo que mi otra gran herencia genética me viene de ella, tengo su genio, su coraje, sus ganas de luchar por tener una vida. Ella luchó siempre, por su vida y por sacar a sus hijas adelante, siendo viuda en el Madrid de la posguerra, habiendo trabajado en casas sirviendo desde los 6 años y siendo prácticamente analfabeta, mi abuela era una mujer lista y valiente como pocas. Yo la llevo muy dentro de mi alma y me encanta pensar cuando consigo algo por lo que he luchado que ella estará orgullosa de mi allá donde esté cuidándome, porque yo sé que me cuida, lo he sentido así siempre. (Si me disculpáis un momento, me seco las lágrimas y sigo  . . .)

Bueno, esta entrada del blog empezó siendo un homenaje a la sabiduría popular y a los refranes que han formado parte de nuestra educación desde pequeños, aunque se me haya ido un poco de las manos, pero no me pesa . . . 


Ayer fue un día hermoso, de homenajear a mis mayores que siempre me han dicho unos y otros que "es de bien nacidos, ser agradecidos". Esa fue la razón por la que madrugué para reunirme con la gente del grupo Natura, al que pertenezco hace un par de años. La cita era con el encinar de San Pedro, un enclave que adoro, y al que hemos ido varias veces con el grupo en pleno corazón de la Casa de Campo, os copio una descripción del lugar: 

"El Encinar de San Pedro es una finca de 80 hectáreas de acceso restringido dónde se desarrollan acciones concretas de regeneración y conservación del monte mediterráneo que permiten investigar sobre la fauna autóctona y la divulgación y la educación ambiental"

Pues bien, ayer doce personas nos pertrechamos de guantes, sacos gigantes de basura, buena voluntad y ganas de colaborar y nos plantamos en el encinar, en un par  de horas recogimos 5 bolsas enormes de todo tipo de restos abandonados en el encinar a lo largo de décadas, quedó mucho por hacer, pero cargar con los sacos a cuestas hasta una papelera del centro de Avifauna donde serán recogidas el lunes, fue lo más duro, lo pasamos bien, regresamos a comer al Centro de la Casa de Campo cansados y acalorados, dispuestos a aligerar el peso de nuestras mochilas compartiendo el almuerzo.



El peso de nuestras almas ya lo habíamos aligerado durante la mañana. El encinar nos ha regalado muchos buenos ratos y regalarle unas horas de nuestra vida es lo mínimo que podemos hacer por él, a fin de cuentas, mis abuelos tenían razón.