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jueves, 13 de agosto de 2015

Recordando, recordando: Cantantes italianos

Benditos recuerdos


Hoy en la oficina repasaba un listado, tedioso por definición. La ventaja de esos trabajos más o menos rutinarios es que te permiten desarrollarlos acompañada de música, pues no precisan un nivel de atención muy alto.  Así que pertrechada de mi anárquico mp3, me he dispuesto a animarme la tarea.

Cosas del azar, ha comenzado a sonar una carpeta que oigo con poca frecuencia, la de Sergio Dalma con las canciones de sus "Via Dalma". Si, todas esas canciones italianas que pusieron la banda sonora a mi adolescencia y juventud: Umberto Tozzi, Claudio Baglioni, Sandro Giacobbe, Richard Cocciante, Fausto Leali, y otros muchos cuyos nombres no recuerdo, porque en España fueron éxito con una única canción (One hit wonder).

Como escuchar "Sábado por la tarde" sin acordarme de mi amiga Pilar. Cuantas canciones nos aprendimos juntas mientras usábamos a hurtadillas la máquina de coser de mi madre, o en aquellas eternas conversaciones a través de la ventana del patio (el messenger, whatsapp y las tarifas planas de teléfono no existían ni siquiera en sueños). 

A golpe de pedal en Mallorca

Sábados por la tarde de bailar en Ideal, al ritmo de "Gloria" con las amigas o alguna lenta con algún amigo, mientras esperabas pacientemente que el siguiente en sacarte a bailar fuera aquel en cuyos brazos preferías girar entre las tenues luces de la pista "Yo caminaré". Si chicos y chicas, en mi época se bailaba lento, y molaba mucho . . .


Y de repente empieza "El Jardín Prohibido", y mi memoria hace otro salto con tirabuzón y me coloca en otro escenario. Esta vez aún era más jovencita, estoy en Berlanga de Duero.

Castillo de Berlanga de Duero (Soria)
Somos tan jóvenes que a nosotros no nos dejan entrar en "La Pista" que es el sitio donde bailan los que tienen la suficiente edad, porque Faustino es muy estricto con esas cosas de la edad. Eso sí, como es un espacio abierto la música llega perfectamente a unas pistas de cemento que hay justo delante y que es donde bailamos los más jóvenes. Lo de "bailar pegados" lo cantó muchos años después Sergio Dalma, pero lo inventaron otros antes que él . . . Recuerdo perfectamente terminar de bailar esta canción con un tal Mere, con dolor de brazos de hacer palanca intentando mantener una mínima distancia que me permitiera respirar y otras fruslerías . . . 

La fachada del antiguo palacio era el soporte de la pista

Verano del 78
Cuanto ha cambiado el mundo en pocos años, muchas cosas para bien, pero de otras no estoy tan segura, la ingenuidad con la que vivíamos nuestros primeros bailes, nuestros primeros escarceos amorosos, esas manos que se escurrían timidamente cintura abajo mientras bailábamos "agarrao" y tú encargándote de devolverla a tu cintura, que era donde debía estar. Un paseo hacia la Dehesa, a la luz de la luna, de la mano del chico que te gustaba, y a veces hasta tu primer beso, tímido, atropellado e inseguro. No eramos mojigatas, sencillamente nos habían educado de otra manera. 

Bajando del castillo: Vista general con La Colegiata al fondo

Ahora hemos salido del cascarón, por voluntad, por necesidad o porque la vida nos ha arrastrado, pero recordar esos años nos caldea el corazón y dibuja una sonrisa en nuestro rostro. ¡Que nos quiten lo bailao! y si es al ritmo de los cantantes italianos de los 70, mejor que mejor, a fin de cuentas "De amor ya no se muere" . . .

El banco en la puerta mira justamente a la ahora pavimentada plaza del Mercado,
¿Qué vemos cuando miramos hacia allí mi tío y yo? Seguro que diferentes cosas...